Cada trazo y cada camino
que terminamos recorriendo
despide un eco de algo distinto
que se quedan grabados
como serpientes en la arena,
silenciosas y a su vez,
van dejando huellas
que permanecen grabadas en cemento,
grabadas en la memoria,
sigilosas para aparecer
en los momentos mas inesperados.
Un corazón...
un cuento...
un cerebro...
una materia prima
para crear algo nuevo
que finalmente,
después de un cierto tiempo,
sera abandonado, olvidado,
sepultado abajo de los nuevos
palacios que vienen
y desbancan los suelos viejos
que existían ahi antes que ellos,
y estos a su vez desbancan a los demás,
y formando olas y figuras
se vuelven muy difíciles de arreglar.
Algo mas que quisiera es encontrar
los pasados que queremos componer...
tanta pintura sobre la fachada desgastada
impide y modifica la respiración del animal,
esa bestia sagrada que cambia para siempre
y muy rara vez, dormita.
Nada nos garantiza que tendremos lo que tenemos,
nada nos garantiza una vida segura,
tampoco sabremos si tendremos pensamientos
que llevan a una espiritualidad iluminada,
nada nos garantiza la paz.
Pienso que somos dueños de lo que ya logramos,
nada nos garantiza que seguiremos siendo los mismos,
pero siempre tendremos las huellas,
esas huellas para recordarnos de donde
y para que vinimos hasta aquí.
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