¡Por diez mil sapos encantados! Qué mala memoria tengo, no recuerdo dónde dejé mi chocolatote. ¿Qué hacer, Dios mío? ¡No lo encuentro por ningún lado! Si era la última lata que me quedaba. Ya nada soy, ya nada soy sin mi chocolatote, ya nada soy, lo tengo perdidote. Tocan a la puerta, voy a abrir. ("¿Vos sois Cachiruloco?"). El mismo que lleva una hora buscando su chocolatote.





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